

“Ponte un suéter o te vas a enfermar.” “No salgas con el cabello mojado porque te dará gripe.” “Si caminas descalzo, te vas a resfriar.“
Estas frases forman parte de la infancia de todos nosotros. Las escuchamos en casa, en la escuela e incluso en el trabajo. Son consejos transmitidos de generación en generación con la intención de protegernos.
Pero, ¿qué tan ciertas son? y ¿nos protegen?
La respuesta puede sorprenderte.
La ciencia actual muestra que el frío no provoca resfriado o gripa, ni la influenza ni la COVID. Las enfermedades las causan los virus, hongos, bacterias y parásitos, es decir, los microorganismos.
Entonces, ¿por qué durante el invierno parece que casi todo el mundo se enferma?
La explicación es más compleja de lo que parece. Las bajas temperaturas modifican nuestro entorno, nuestros hábitos e incluso algunos mecanismos de defensa de las vías respiratorias. Es decir, el frío no crea virus, pero sí puede favorecer condiciones que aumentan el riesgo de contagio y de complicaciones en personas vulnerables.
Además, la exposición al frío intenso puede causar problemas de salud propios, como la hipotermia, o agravar enfermedades cardiovasculares y respiratorias preexistentes.
Comprender estas diferencias es importante para tomar decisiones informadas y evitar tanto la desinformación como las falsas medidas de prevención.
Lo más importante
El frío no produce microorganismos ni causa un resfriado.
Sin embargo, puede favorecer condiciones que facilitan la transmisión de algunos microorganismos respiratorios y aumentar el riesgo de complicaciones en ciertas personas.
¿Qué aprenderás en este artículo?
Al terminar de leer podrás responder con evidencia científica preguntas como:
- ¿El frío realmente enferma?
- ¿Por qué aumentan los resfriados durante el invierno?
- ¿El frío baja las defensas?
- ¿Qué enfermedades sí están relacionadas con las bajas temperaturas?
- ¿Quiénes tienen mayor riesgo?
- ¿Cómo protegerte a ti y a tu familia durante la temporada de frío?
Nuestro objetivo es ofrecerte información clara, confiable y útil para cuidar tu salud y la de quienes te rodean.
¿Qué significa realmente “enfermarse por frío”?
En la vida cotidiana solemos decir que alguien “se enfermó por el frío” cuando comienza con síntomas como:
- Congestión nasal.
- Tos o estornudos.
- Dolor de garganta.
- Fiebre.
- Escurrimiento nasal.
Sin embargo, desde el punto de vista médico, esa expresión se refiere a situaciones completamente diferentes.
Para entender qué ocurre realmente, primero debemos distinguir entre dos tipos de enfermedades.
Enfermedades infecciosas
Son aquellas provocadas por microorganismos como virus, bacterias, hongos o parásitos.
En el caso del resfriado común, de la COVID y de la influenza (gripa), los responsables son virus respiratorios que se transmiten a través de gotitas respiratorias de una persona a otra, principalmente al hablar, toser, estornudar o respirar.
Esto significa que ninguna persona puede desarrollar un resfriado únicamente porque la temperatura haya bajado, se haya mojado o haya comido helado.
Para que exista una infección es indispensable que un microorganismo entre en el organismo y logre multiplicarse.
Un ejemplo sencillo
Imagina que una semilla representa un virus. El frío puede hacer que la tierra sea más favorable para que esa semilla crezca, pero si la semilla nunca se sembró, no habrá ninguna planta.
Con las infecciones ocurre algo parecido. El virus es la semilla. Sin microorganismos, no hay resfriado.

Enfermedades causadas directamente por el frío
A diferencia de las infecciones, existen problemas de salud que sí son consecuencia directa de la exposición a temperaturas muy bajas. Entre ellos destacan:
- Hipotermia.
- Congelación de tejidos.
- Lesiones por frío.
- Empeoramiento de algunas enfermedades cardiovasculares.
- Agravamiento de enfermedades respiratorias crónicas, como el asma y la EPOC.
En estos casos, el frío sí participa de forma directa, pero el mecanismo es completamente distinto al de un resfriado.
En resumen
Cuando alguien dice “me enfermé por el frío”, en realidad puede estar hablando de dos situaciones muy diferentes:
- Una infección causada por un virus, una bacteria o un hongo.
- Un problema provocado directamente por la exposición a bajas temperaturas.
Comprender esta diferencia es el primer paso para desmontar muchos de los mitos relacionados con el invierno.
¿Qué tan frecuentes son las infecciones respiratorias?
Las infecciones respiratorias agudas se encuentran entre las enfermedades más comunes en el mundo y representan una de las principales causas de consulta médica, especialmente durante el otoño y el invierno.
En adultos, es normal presentar entre 1 a 2 resfriados comunes al año, mientras que los niños pequeños pueden padecer entre seis y ocho episodios anuales, debido a que su sistema inmunológico aún está en desarrollo y tienen mayor contacto con otros niños en guarderías o escuelas.
Cada temporada invernal, pueden registrarse un aumento de la circulación de virus respiratorios como:
- Rinovirus.
- Virus de la influenza.
- Virus sincitial respiratorio (VSR).
- Coronavirus estacionales.
Este incremento no ocurre porque el frío “cree” nuevos virus, sino porque coinciden diversos factores ambientales, biológicos y sociales que favorecen su transmisión.
¿Qué dice la ciencia?
Actualmente se coincide en tres puntos fundamentales:
- El resfriado común, la COVID y la influenza son enfermedades causadas por virus, no por la exposición al frío.
- El invierno favorece la propagación de estos virus debido a una combinación de mayor permanencia en espacios cerrados, menor ventilación y cambios ambientales que pueden facilitar la transmisión.
- El frío intenso sí puede provocar otros problemas de salud, como hipotermia o agravar enfermedades cardiovasculares y respiratorias (EPOC, asma).
Este consenso se mantiene en las principales guías y organismos internacionales de salud.
¿Por qué seguimos creyendo que el frío enferma?
Si la evidencia científica es tan clara, ¿por qué este mito sigue tan presente? La respuesta está en cómo funciona nuestro cerebro.
Las personas tendemos a relacionar dos eventos que ocurren cerca en el tiempo. Por ejemplo:
- Saliste sin abrigo.
- Dos días después comenzaste con tos y escurrimiento nasal.
Es fácil pensar que una cosa causó la otra.
Sin embargo, el periodo de incubación —es decir, el tiempo que transcurre entre el momento del contagio y la aparición de los síntomas— suele ser de 1 a 3 días para muchos virus respiratorios.
Eso significa que, en muchos casos, el contagio ocurrió antes de sentir frío o incluso antes de salir de casa. Tal vez sucedió en el transporte público, en el trabajo, en la escuela o durante una reunión con una persona infectada.
En medicina, esto nos recuerda una idea muy importante:
Que dos hechos ocurran uno después del otro no significa necesariamente que uno haya causado al otro.
Distinguir entre coincidencia y causa es uno de los principios fundamentales de la medicina basada en evidencia.
¿Por qué aumentan las enfermedades respiratorias durante el invierno?
Después de conocer que el frío no produce virus, surge una pregunta inevitable:
Si el frío no causa el resfriado, ¿por qué parece que cada invierno casi todos nos enfermamos?
Esta es una excelente pregunta.
Hoy sabemos que no existe una única explicación. El incremento de las infecciones respiratorias durante el invierno es el resultado de la combinación de factores ambientales, biológicos y de comportamiento humano.
En otras palabras, el invierno crea un escenario más favorable para que los virus se transmitan, aunque el frío no causa la infección. Analicemos la razón:
-Pasamos más tiempo en espacios cerrados
Cuando la temperatura desciende, nuestro comportamiento cambia. Es natural buscar lugares cálidos y protegidos del frío. Permanecemos más tiempo en:
- Casas.
- Oficinas.
- Escuelas.
- Centros comerciales.
- Transporte público.
- Restaurantes.
- Reuniones familiares.
Todos estos espacios tienen algo en común: reúnen a muchas personas durante varias horas.
Mientras mayor sea el número de personas compartiendo un mismo lugar, mayor será la posibilidad de que alguna esté incubando o transmitiendo un virus respiratorio.
-El contacto cercano facilita el contagio
Una persona con resfriado o cualquier otra infección respiratoria puede expulsar miles de partículas microscópicas al:

- hablar
- reír
- cantar
- toser
- estornudar
- e incluso al respirar
Muchas de estas partículas contienen virus capaces de infectar a otras personas. Si permanecemos cerca durante un tiempo prolongado, aumentan las probabilidades de inhalarlas.
Por esta razón, el invierno suele coincidir con brotes en:
- escuelas
- guarderías
- oficinas
- residencias para adultos mayores
- hospitales
El problema no es la temperatura del ambiente, sino la cercanía entre las personas y el tiempo que comparten el mismo espacio.
Lo más importante
El invierno favorece que pasemos más tiempo juntos en espacios cerrados.
Esto aumenta las oportunidades para que los virus respiratorios se transmitan de una persona a otra.
-La ventilación también influye
Durante los meses fríos solemos cerrar puertas y ventanas para conservar el calor. Aunque esto resulta cómodo, también reduce la circulación del aire.
¿Por qué es importante?
Cuando una habitación está bien ventilada, el aire interior se renueva constantemente y las partículas respiratorias se dispersan o salen al exterior.
En cambio, cuando el aire permanece estancado, esas partículas pueden acumularse, aumentando la posibilidad de que otras personas las inhalen.
Ejemplo
Imagina que alguien prepara café en una habitación. Si las ventanas están abiertas, el aroma se dispersa rápidamente. Si todo permanece cerrado, el olor permanece durante mucho tiempo. Con los aerosoles respiratorios ocurre algo similar.
No podemos verlos, pero pueden permanecer suspendidos en el aire durante minutos o incluso más tiempo, dependiendo de las condiciones del ambiente.

Por ello, organismos como la OMS y los CDC consideran que la ventilación es una de las medidas más importantes para reducir la transmisión de virus respiratorios, especialmente en espacios interiores.
¿Qué diferencia hay entre gotas respiratorias y aerosoles?
Comprender esta diferencia ayuda a entender por qué algunas medidas de prevención son tan importantes.
Gotas respiratorias
Son partículas relativamente grandes. Generalmente:
- caen al suelo en pocos segundos
- recorren distancias cortas
- pueden depositarse sobre superficies o llegar directamente a otra persona
Aerosoles
Son partículas mucho más pequeñas. Pueden:
- permanecer suspendidas en el aire;
- desplazarse con las corrientes de ventilación;
- acumularse en espacios cerrados y poco ventilados.
Esto explica por qué la ventilación adecuada es una estrategia tan eficaz para disminuir el riesgo de contagio.
En resumen
Los virus respiratorios no solo viajan cuando alguien estornuda.
También pueden liberarse al hablar, respirar o cantar, especialmente en lugares cerrados.
El aire frío y seco modifica el ambiente de las vías respiratorias
Hasta ahora hemos hablado de factores externos.
Pero el frío también puede influir en nuestras propias vías respiratorias.
Para entenderlo, primero debemos conocer cómo funciona la nariz.
La nariz: mucho más que un órgano para respirar
La mayoría de las personas piensa que la nariz únicamente permite el paso del aire. En realidad, cumple funciones mucho más complejas.
Cada vez que inhalamos, la nariz:
- filtra partículas
- humedece el aire
- lo calienta antes de que llegue a los pulmones
- atrapa microorganismos
- participa activamente en la respuesta inmunológica
Podría compararse con un sofisticado sistema de filtración que trabaja las 24 horas del día.
-El moco: una barrera protectora
Aunque muchas personas consideran el moco una simple molestia, en realidad desempeña un papel fundamental.
Su función consiste en atrapar:
- polvo
- polen
- bacterias
- virus
- contaminantes
Gracias a él, muchos microorganismos nunca llegan a los pulmones.
-Los cilios: el “equipo de limpieza” de las vías respiratorias
Recubriendo la nariz y los bronquios existen estructuras microscópicas llamadas cilios. Los cilios se mueven de manera coordinada, como si fueran miles de pequeños remos. Su trabajo consiste en transportar el moco cargado de partículas hacia la garganta para que posteriormente sea eliminado o deglutido.
Este mecanismo recibe el nombre de aclaramiento mucociliar y representa una de las primeras líneas de defensa contra las infecciones respiratorias.
Cuando este sistema funciona correctamente, muchos microorganismos son eliminados antes de tener la oportunidad de producir una enfermedad.
¿Sabías que…?

Cada célula de la mucosa respiratoria posee alrededor de 200 cilios, que pueden realizar cientos de movimientos por minuto de forma perfectamente coordinada.
Gracias a este trabajo constante, las vías respiratorias permanecen limpias y protegidas gran parte del tiempo.
¿Qué ocurre cuando respiramos aire muy frío?
El aire frío suele ser más seco que el aire templado. Al entrar por la nariz, el organismo debe calentarlo y humedecerlo rápidamente antes de que llegue a los pulmones.
Cuando la exposición es intensa o prolongada, este proceso puede modificar temporalmente el ambiente de la mucosa nasal.
Diversos estudios sugieren que esto puede ocasionar:
- deshidratación del moco
- movimiento menos eficiente de los cilios
- menor capacidad para eliminar partículas
- cambios locales en algunas respuestas inmunológicas
Es importante destacar que estos efectos suelen ser temporales y no significan que el sistema inmunológico deje de funcionar.
¿El frío realmente baja las defensas?
Probablemente este sea uno de los mayores mitos relacionados con el invierno.
La respuesta corta es: No.
La respuesta completa requiere entender cómo funciona el sistema inmunológico.
Lo que sí sabemos
Hasta la fecha, no existe evidencia sólida que demuestre que una persona sana pierde de manera general sus defensas simplemente por salir al frío.
Sentir frío no hace que los glóbulos blancos “dejen de trabajar”.
Nuestro sistema inmunológico continúa funcionando.
Lo que la ciencia investiga actualmente
En los últimos años, investigadores de la Universidad de Yale y otras instituciones han publicado estudios que ayudan a comprender mejor por qué algunos virus respiratorios parecen aprovechar el invierno.
Estos trabajos encontraron que cuando la temperatura de la mucosa nasal disminuye, algunas respuestas inmunológicas locales pueden reducir temporalmente su eficacia.
Uno de los hallazgos más interesantes involucra unas diminutas estructuras llamadas vesículas extracelulares.
Estas pequeñas partículas son liberadas por las células de la nariz y contienen sustancias capaces de atrapar o dificultar la acción de algunos virus.
Cuando la temperatura nasal disminuye varios grados, la cantidad y la eficacia de estas vesículas parecen reducirse.
Aunque todavía se investiga cuánto influye este fenómeno en la vida cotidiana, ofrece una explicación biológica plausible de por qué algunos virus podrían establecer una infección con mayor facilidad en determinadas condiciones.
Un error frecuente
Decir que “el frío baja las defensas” es una simplificación excesiva.
Lo más correcto sería decir que:
El frío puede modificar temporalmente algunas defensas locales de las vías respiratorias, pero no “apaga” el sistema inmunológico de una persona sana.
Esta diferencia parece pequeña, pero es muy importante desde el punto de vista científico.
Entonces, ¿por qué enfermamos más durante el invierno?
Después de revisar la evidencia, podemos resumirlo así:
Las infecciones respiratorias aumentan durante el invierno porque coinciden varios factores:
- Hay más personas infectadas circulando.
- Pasamos más tiempo en espacios cerrados.
- La ventilación suele ser menor.
- Algunos virus sobreviven mejor en ambientes fríos y secos.
- El aire frío puede modificar temporalmente algunas defensas locales de las vías respiratorias.
Ninguno de estos factores, por sí solo, explica el aumento de casos. Es la combinación de todos ellos la que favorece la transmisión de los virus respiratorios.
Lo más importante de esta sección
Si solo recuerdas cuatro ideas, que sean estas:
-El frío no crea virus, bacterias ni hongos.
-El invierno favorece el contagio porque modifica nuestro comportamiento y el ambiente.
-La nariz posee mecanismos de defensa muy sofisticados que pueden verse afectados temporalmente por el aire frío y seco.
-Decir que “el frío baja las defensas” no es correcto; la evidencia actual habla de cambios locales y transitorios en las vías respiratorias, no de una supresión general del sistema inmunológico.
¿Qué enfermedades sí puede provocar el frío? ¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Hasta ahora hemos aprendido una idea fundamental: el frío no causa un resfriado. Sin embargo, sería un error pensar que las bajas temperaturas son inofensivas.
El frío sí puede afectar al organismo de diversas maneras. En algunos casos provoca problemas de salud por sí mismo; en otros, actúa como un factor que agrava enfermedades ya existentes.
Conocer estas diferencias es importante porque nos ayuda a identificar los riesgos reales y a tomar medidas preventivas eficaces.
Cuando el frío sí es el problema: enfermedades causadas directamente por las bajas temperaturas
A diferencia del resfriado o la gripe, existen enfermedades cuya causa principal es la exposición al frío intenso.
Entre las más importantes se encuentran:
- Hipotermia
- Congelación
- Lesiones por frío sin congelación
- Algunas complicaciones cardiovasculares relacionadas con el esfuerzo del organismo para conservar el calor
Veamos cada una de ellas.
Hipotermia: una emergencia médica poco conocida
La hipotermia ocurre cuando la temperatura corporal desciende por debajo de los 35 °C, un nivel en el que el organismo comienza a perder la capacidad de mantener sus funciones normales.
Aunque muchas personas la asocian únicamente con montañistas o expediciones polares, también puede presentarse en situaciones cotidianas, especialmente en adultos mayores, personas sin acceso a calefacción adecuada o quienes permanecen expuestos al frío durante varias horas.
¿Cómo mantiene el cuerpo su temperatura?
El organismo trabaja constantemente para mantener una temperatura cercana a los 37 °C, ya que muchas reacciones químicas esenciales solo funcionan correctamente dentro de ese rango.
Cuando hace frío, el cuerpo pone en marcha varios mecanismos automáticos para conservar el calor:
Vasoconstricción
Los vasos sanguíneos de la piel se estrechan para reducir la pérdida de calor hacia el ambiente. Por eso nuestras manos, pies o nariz suelen sentirse fríos antes que otras partes del cuerpo.
Escalofríos
Los escalofríos son contracciones rápidas e involuntarias de los músculos. Aunque pueden resultar incómodos, cumplen una función muy importante: producir calor.
De hecho, pueden aumentar significativamente la producción de energía del organismo.
Aumento del metabolismo
El cuerpo también incrementa ligeramente el consumo de energía para generar más calor. Este proceso requiere combustible, por lo que mantener una alimentación adecuada también forma parte de la protección frente al frío.
¿Qué ocurre si estos mecanismos ya no son suficientes?
Si la exposición al frío continúa durante demasiado tiempo o la temperatura ambiental es extremadamente baja, el organismo deja de ser capaz de compensar la pérdida de calor.
En ese momento comienza la hipotermia.
Al disminuir la temperatura corporal:
- el cerebro funciona más lentamente
- el corazón late con menor eficacia
- la respiración disminuye
- los músculos pierden fuerza
- la persona puede confundirse o quedarse dormida
Sin tratamiento, la hipotermia puede poner en riesgo la vida.
Lo más importante
La hipotermia no aparece únicamente en climas extremos.
También puede ocurrir en personas vulnerables expuestas durante varias horas a bajas temperaturas, incluso en regiones donde no nieva.
¿Cuáles son los síntomas de la hipotermia?
Los síntomas dependen de la gravedad.
Hipotermia leve
- Escalofríos intensos
- Piel fría
- Cansancio
- Torpeza para mover las manos
- Dificultad para realizar actividades finas, como abotonarse la ropa
Hipotermia moderada
- Somnolencia
- Confusión
- Habla lenta
- Dificultad para caminar
- Disminución de los escalofríos
Este último punto puede resultar sorprendente. Muchas personas creen que dejar de temblar significa que están mejorando. En realidad, en casos graves, puede indicar que el organismo ya no tiene suficiente energía para seguir produciendo calor.
Hipotermia grave
- Pérdida del estado de alerta
- Respiración muy lenta
- Pulso débil
- Pérdida del conocimiento
- Paro cardiorrespiratorio
La hipotermia grave constituye una emergencia médica y requiere atención inmediata.
Congelación: cuando el frío daña los tejidos
La congelación ocurre cuando los tejidos del cuerpo se enfrían tanto que comienzan a formarse cristales de hielo en su interior.
Es más frecuente en:
- alta montaña
- deportes de invierno
- exposición prolongada al frío extremo
- personas sin refugio adecuado
Las zonas más afectadas son aquellas que reciben menor circulación sanguínea:
- dedos de las manos
- dedos de los pies
- nariz
- orejas
- mejillas
Síntomas
Al principio pueden aparecer:
- hormigueo
- entumecimiento
- pérdida de sensibilidad
Posteriormente la piel puede volverse: blanca, grisáce o azulada.
En casos graves pueden aparecer ampollas y daño permanente de los tejidos.
El frío también afecta al corazón
Una de las consecuencias menos conocidas del invierno es el aumento de algunos problemas cardiovasculares.
Diversos estudios han encontrado que durante los meses más fríos aumentan las hospitalizaciones por:
- infarto agudo de miocardio
- insuficiencia cardíaca
- accidente cerebrovascular
- crisis hipertensivas
¿Por qué ocurre?
Cuando sentimos frío, el organismo intenta conservar el calor mediante la vasoconstricción.
Este mecanismo ayuda a mantener calientes los órganos internos, pero también produce varios cambios:
- aumenta la presión arterial
- el corazón trabaja con mayor esfuerzo
- incrementa la demanda de oxígeno del músculo cardíaco
En personas jóvenes y sanas estos cambios suelen tolerarse bien. Sin embargo, en quienes ya presentan enfermedades cardiovasculares, pueden favorecer la aparición de complicaciones.
¿Sabías que…?
Durante los días muy fríos, actividades aparentemente sencillas como barrer nieve, cargar objetos pesados o realizar ejercicio intenso al aire libre pueden representar un esfuerzo importante para el corazón, especialmente en personas con enfermedad cardiovascular previa.
¿Cómo afecta el frío a las personas con asma?
El aire frío puede convertirse en un desencadenante importante para algunas personas con asma. Esto ocurre porque el aire frío y seco puede irritar las vías respiratorias y favorecer que los bronquios se estrechen.
Como consecuencia pueden aparecer:
- tos
- silbidos al respirar
- sensación de opresión en el pecho
- dificultad para respirar
Además, durante el invierno aumentan las infecciones respiratorias, uno de los desencadenantes más frecuentes de las crisis asmáticas.
Es importante aclarar que:
El frío no causa asma y tampoco gripa.
Lo que puede hacer es desencadenar síntomas o empeorar una enfermedad que ya existe.
¿Y qué ocurre con la EPOC?
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) también puede agravarse durante la temporada invernal. Las personas con EPOC suelen presentar una mayor sensibilidad a:
- el aire frío
- las infecciones respiratorias
- la contaminación ambiental
Durante el invierno es más frecuente que experimenten:
- aumento de la tos
- mayor producción de flemas
- dificultad para respirar
- necesidad de acudir a servicios de urgencias
Mantener el tratamiento indicado por el médico y recibir las vacunas recomendadas puede disminuir significativamente el riesgo de complicaciones.
¿Quiénes tienen mayor riesgo durante la temporada de frío?
Aunque cualquier persona puede verse afectada por las bajas temperaturas, algunos grupos requieren una protección especial.
Adultos mayores
Con el paso de los años, el organismo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura corporal. Además, muchas personas mayores presentan enfermedades crónicas o toman medicamentos que pueden dificultar la adaptación al frío.
En ocasiones también perciben menos la sensación de frío, lo que retrasa la búsqueda de abrigo.
Bebés y niños pequeños
Los bebés pierden calor con mayor rapidez que los adultos porque:
- tienen una mayor superficie corporal en relación con su peso
- producen menos calor
- dependen completamente de los adultos para mantenerse protegidos
Por ello es importante vestirlos adecuadamente, evitando tanto el exceso como la falta de abrigo.
Personas con enfermedades respiratorias
Quienes viven con:
- asma
- EPOC
- fibrosis pulmonar
- bronquiectasias
Tienen mayor riesgo de presentar complicaciones durante la temporada invernal.
Personas con enfermedades cardiovasculares
Especialmente quienes presentan:
- hipertensión arterial
- enfermedad coronaria
- insuficiencia cardíaca
- antecedentes de infarto o accidente cerebrovascular
Personas con diabetes
La diabetes puede afectar la circulación y la sensibilidad, especialmente en manos y pies. Esto dificulta detectar lesiones por frío en etapas tempranas.
Además, las infecciones respiratorias pueden alterar el control de la glucosa y aumentar el riesgo de complicaciones.
Personas en situación de vulnerabilidad social
La falta de vivienda adecuada, calefacción, ropa suficiente o acceso a servicios de salud incrementa considerablemente el riesgo de sufrir hipotermia y otras enfermedades relacionadas con el frío.
Por ello, organismos internacionales consideran que la protección frente al frío también es un tema de salud pública y de equidad social.
¿Cuándo debes acudir al médico?
La mayoría de los resfriados comunes mejoran en pocos días con medidas generales. Sin embargo, existen síntomas que requieren valoración médica.
En adultos
Consulta a un profesional de la salud si presentas:
- dificultad para respirar
- dolor intenso en el pecho
- fiebre alta persistente o que reaparece tras una mejoría
- confusión o somnolencia excesiva
- labios o uñas de color azulado
- tos con sangre
- empeoramiento importante de una enfermedad respiratoria como asma o EPOC
En niños
Busca atención médica inmediata si el menor presenta:
- respiración rápida o con dificultad
- hundimiento de las costillas al respirar
- rechazo persistente de alimentos o líquidos
- somnolencia excesiva
- fiebre en menores de tres meses
- convulsiones
- coloración azulada de labios o piel
Ante exposición al frío
Solicita atención urgente si una persona presenta:
- confusión
- dificultad para hablar
- pérdida del conocimiento
- piel muy fría y pálida
- ausencia de escalofríos a pesar de seguir expuesta al frío
- dificultad para caminar
Estos síntomas pueden indicar hipotermia y requieren atención inmediata.
En resumen
El frío no causa un resfriado, pero sí puede representar un riesgo real para la salud.
Las bajas temperaturas pueden:
- favorecer la transmisión de virus respiratorios de forma indirecta
- provocar hipotermia y lesiones por frío
- aumentar el esfuerzo del corazón
- agravar enfermedades respiratorias como el asma y la EPOC
- afectar con mayor intensidad a bebés, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas
Comprender estos riesgos permite dejar atrás los mitos y enfocarnos en medidas de prevención realmente útiles.
¿Cómo protegerte durante la temporada de frío? Lo que realmente funciona
La buena noticia es que existen medidas sencillas, respaldadas por la evidencia científica, que ayudan a disminuir el riesgo de infecciones respiratorias y de complicaciones relacionadas con las bajas temperaturas.
Es importante recordar que ninguna medida ofrece una protección del 100 %, pero la combinación de varias estrategias sí puede reducir significativamente el riesgo.
Mantén una temperatura corporal adecuada
No es necesario permanecer dentro de casa todo el día ni evitar salir durante el invierno. Lo importante es protegerse del frío cuando las temperaturas son bajas.
Algunas recomendaciones incluyen:
- Vestir adecuadamente: cubrir cabeza, cuello y manos cuando haga mucho frío.
- Evitar permanecer largos periodos con ropa mojada.
- Mantener una temperatura confortable dentro del hogar.
Estas medidas ayudan a prevenir la pérdida excesiva de calor y reducen el riesgo de hipotermia, especialmente en niños pequeños y adultos mayores.
Mantén una buena ventilación
Aunque haga frío, ventilar los espacios sigue siendo importante. Abrir las ventanas durante algunos minutos al día favorece la renovación del aire y disminuye la concentración de partículas respiratorias que pueden contener virus.
Esta medida es especialmente útil cuando varias personas permanecen reunidas en un mismo lugar.
Lava tus manos con frecuencia
Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos sigue siendo una de las medidas más eficaces para reducir la transmisión de múltiples enfermedades infecciosas.
Si no se dispone de agua y jabón, puede utilizarse una solución a base de alcohol cuando las manos no estén visiblemente sucias o solo agua.
Mantén al día las vacunas recomendadas
Algunas enfermedades respiratorias pueden prevenirse mediante la vacunación. Dependiendo de la edad, el estado de salud y las recomendaciones de las autoridades sanitarias, pueden estar indicadas vacunas contra:
- Influenza
- COVID-19
- Neumococo
- Virus sincitial respiratorio
La vacunación no evita todos los casos, pero disminuye significativamente el riesgo de enfermedad grave, hospitalización y muerte.
Cuida tu salud en general
Un sistema inmunológico funciona mejor cuando el organismo recibe los cuidados necesarios. Algunas recomendaciones respaldadas por la evidencia incluyen:
- Dormir suficientes horas.
- Mantener una alimentación equilibrada.
- Realizar actividad física de forma regular.
- Evitar el tabaquismo.
- Moderar el consumo de alcohol.
- Controlar adecuadamente enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes, hipertensión o EPOC.
Mitos y realidades
| Mito | Realidad basada en evidencia |
|---|---|
| El frío causa el resfriado. | No. Los resfriados son causados por virus o bacterias. |
| Salir sin suéter provoca gripe. | No. El riesgo depende de la exposición a virus. |
| Dormir con el cabello mojado produce influenza. | No. La influenza es causada por un virus. |
| Caminar descalzo enferma de gripa. | No. el resfriado común es causado por virus. |
| Los antibióticos curan el resfriado. | No. Los antibióticos no actúan contra los virus, solo contra las bacterias. |
| Si no tengo fiebre, no puedo contagiar. | Falso. Algunas personas transmiten virus antes de presentar síntomas o incluso sin fiebre. |
| El aire frío “mata” los pulmones. | No. Puede irritar las vías respiratorias en algunas personas, pero no destruye los pulmones. |
| Abrigarse demasiado evita cualquier enfermedad. | Abrigarse protege del frío, pero no evita el contagio por virus o bacterias. |
| Sudar “saca” la enfermedad. | No hay evidencia científica que respalde esta creencia. |
| La vitamina C evita todos los resfriados. | No, no previene los resfriados. La vitamina C podría interferir en resfriados graves pero no hay evidencia en cuadros leves. |
Preguntas frecuentes
¿Puedo salir cuando hace frío?
Sí. El frío no produce un resfriado. Lo importante es protegerse adecuadamente y evitar la exposición prolongada a temperaturas extremas.
¿Dormir con el ventilador o el aire acondicionado causa gripe?
No. Aunque los aparatos que estén sucios sí pueden transmitir enfermedades.
¿Los niños se enferman más por salir al recreo cuando hace frío?
No necesariamente. El mayor riesgo suele estar relacionado con el contacto cercano con otros niños y la circulación de virus, no con la temperatura. Por lo que es más probable que se enferme en el salón o en la casa.
¿Es malo hacer ejercicio cuando hace frío?
No, siempre que se tomen precauciones, como usar ropa adecuada, realizar un calentamiento previo y evitar esfuerzos intensos en temperaturas extremas, especialmente si se tiene una enfermedad cardiovascular o respiratoria.
¿Por qué me escurre la nariz cuando hace frío?
El aire frío puede estimular la producción de moco y condensar la humedad al respirar. Esto no significa necesariamente que exista una infección.
¿Qué aprendimos hoy?
Si solo recuerdas cinco ideas de este artículo, que sean estas:
- El frío no produce resfriado.
- Las infecciones respiratorias aumentan en invierno porque los virus se transmiten con mayor facilidad y pasamos más tiempo en espacios cerrados.
- El aire frío puede modificar temporalmente algunas defensas locales de la nariz, pero esto no significa que “baje las defensas” de todo el organismo.
- El frío intenso sí puede causar problemas de salud como hipotermia y agravar enfermedades cardiovasculares, asma y EPOC.
- Las mejores formas de prevenir enfermedades respiratorias siguen siendo la vacunación cuando está indicada, la higiene de manos, uso de cubrebocas, la ventilación de espacios y evitar el contacto cercano con personas enfermas.
Conclusión
Durante generaciones hemos escuchado frases como “abrígate o te vas a enfermar” o “no salgas con el cabello mojado porque te dará gripe”. Aunque estas recomendaciones nacieron con la intención de protegernos, hoy la ciencia nos permite entender mejor qué hay de cierto y qué pertenece al terreno de los mitos.
El frío, no causa resfriados. Estas enfermedades son provocadas por microorganismos que se transmiten de persona a persona a través de gotitas respiratorias. Sin embargo, las bajas temperaturas sí modifican nuestro entorno y pueden favorecer la propagación de estos virus, además de representar un riesgo para personas vulnerables o con enfermedades crónicas.
Conocer esta diferencia nos ayuda a tomar decisiones basadas en evidencia y a enfocar nuestros esfuerzos en las medidas que realmente protegen nuestra salud.
En Dharnel creemos que la mejor herramienta para cuidar de ti y de tu familia es la información confiable, clara y respaldada por la ciencia.
Aviso importante
La información de este artículo tiene fines educativos y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento por un profesional de la salud. Si presentas algún síntoma o tienes dudas sobre tu estado de salud, consulta a un médico.
Referencias
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